El inicio del año representa un periodo de presión financiera para miles de hogares en México, fenómeno conocido como la cuesta de enero, el cual no se explica únicamente por los gastos de fin de año, sino por la acumulación de compromisos económicos en un contexto de inflación persistente.
A los desembolsos realizados durante diciembre se suman pagos que suelen concentrarse en los primeros meses del año, como impuestos, derechos vehiculares, colegiaturas, inscripciones escolares y servicios, además de ajustes de precios derivados de la inflación.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (Ensafi) 2023, elaborada por el Inegi y la Condusef, 68.3 por ciento de las personas reduce sus gastos al inicio del año por presión financiera, mientras que 30.5 por ciento no logra cubrir sus gastos básicos.


