El Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) exhibió lo que por años denunciaron vecinos y trabajadores municipales: la administración de Fernando Vilchis Contreras operó con absoluta opacidad, discrecionalidad y uso político del presupuesto, dejando al municipio hundido en anomalías financieras que hoy alcanzan a dos de sus entes más sensibles:
Sapase y el DIF municipal. De acuerdo con investigaciones, se reveló una gestión plagada de desvíos millonarios, obras inexistentes, contratos fantasmas y aumentos salariales injustificados, justo en el periodo en que Vilchis dejó la alcaldía para buscar —y obtener— una diputación federal por el PT. Sapase:
67 millones bajo sospecha y obras que nunca aparecieron En el organismo de agua, encabezado en ese entonces por Elí Benjamín Hernández, el OSFEM detectó irregularidades en 67.1 millones de pesos y formuló 81 observaciones por conductas vinculadas al Sistema Anticorrupción.
Obras inexistentes que se reportaron como realizadas Erogaciones sin sustento y sin documentación Compras sin contrato y sin evidencia de aplicación.
Refacciones, materiales, pintura, bombas, perforaciones y equipos que no se sabe si llegaron o dónde terminaron Recursos para inversión física no ejercidos, lo que abre la puerta a desvíos. Incluso el organismo pagó 31 plazas sindicales no autorizadas, mientras fue incapaz de ejecutar 74 programas aprobados: solo uno de cada cuatro se puso en marcha.


