San Cristóbal de Las Casas, Chis. Alrededor de 400 mujeres de la organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, marcharon en el marco del Día Internacional de la Mujer para denunciar “la violencia machista, los feminicidios, secuestros y desapariciones de niñas y mujeres jóvenes que sufren en México y en el mundo”.
Las manifestantes exigieron “vivir una vida libre de violencia, para que todas las mujeres podamos caminar libres y regresar a la casa contentas, sin miedo de ser acosadas”.
Agregaron: “Este 8 de marzo salimos a los caminos, a peregrinar, convencidas de que ser humildes no quiere decir que somos inferiores a los hombres”, al tiempo de expresar que “hoy es un día de resistencia contra la violencia que experimentamos las mujeres en Chiapas, en México y en todo el planeta”.
Las Abejas afirmó en un comunicado que “nos duele el sufrimiento de las madres que buscan a sus hijas que desaparecieron sin saber dónde están, con la angustia y desesperación constante, que son amenazadas por defender los derechos humanos y búsqueda de sus hijas desaparecidas”.
Acompañadas por algunos varones, sobre todo autoridades, las mujeres marcharon unos cuatro kilómetros desde el crucero de Majomut a la comunidad de Acteal, ubicados en el municipio de Chenalhó, donde realizaron un acto y leyeron el comunicado.
Dirigentes de la organización comentaron que en esta ocasión, los representantes de las comunidades que pertenecen a Las Abejas “se quedaron en la cocina e hicieron la comida para las mujeres”.
En su comunicado las mujeres manifestaron que “como consecuencia de su trabajo organizado, muchas madres y familiares han recibido amenazas de muerte y varias han sido asesinadas, como Arantza Ramos Gurrola, que buscaba a su esposo y fue asesinada en 2021, después de haber participado en un día de búsqueda en un campo de Sonora, por autoridades que en lugar de ayudar, las criminalizan, abusando de su autoridad, sin que se vea la voluntad de hacer justicia, van directo al nido de la impunidad”.
Las Abejas recordó el ataque del 22 de diciembre de 1997 en Acteal donde fueron masacrados 8 mujeres adultas, de las cuales cuatro estaban embarazadas, 16 niñas de entre 8 meses y 17 años y cuatro niños de entre 2 y 15 años, además de que 26 personas resultaron heridas, en su mayoría niños con daños permanentes”.
Agregó que las víctimas, 45 en total, “fueron ejecutadas con disparos y después amontonadas, pero nunca se le dio toda la importancia al tratamiento físico y mediático que hicieron de los cuerpos de las mujeres, todas de nuestra organización”.
También señaló que “el impacto del alcohol en nuestras comunidades se ha convertido en un gran negocio sin control, a costa del sufrimiento particularmente de las mujeres (madres, hermanas, esposas).
También las drogas que se extienden como la plaga llenan las comunidades, crean dependencia en los jóvenes; a algunos los obligan a escalar convirtiéndose en distribuidores, después llenan las cárceles como el último eslabón de una cadena de muerte, mientras los que encabezan el negocio actúan con impunidad”.
Como a todas las madres, dijeron las mujeres, “nos preocupa la seguridad de nuestras hijas e hijos; el narcomenudeo es una de las causas de la crisis de seguridad que vivimos en el municipio de Chenalhó; es una guerra contra los pobres que acaban en las cárceles o en el panteón”.
Concluyeron: “Deseamos que hasta Palestina llegue nuestra oración solidaria, por todas las mujeres que enfrentan la violencia de la guerra, y con miles de muertos y entre ellos, mujeres y niñas víctimas de tratos inhumanos, violación sicológica y sexual, bombardeos, amenazas que tienen como consecuencia la muerte por falta de justicia, dejando un monumento de destrucción y muerte en la sufrida Gaza”.


