la inteligencia artificial (IA) representa un avance tecnológico significativo con un potencial transformador en nuestras vidas.
Sin embargo, su rápida evolución conlleva desafíos éticos y legales, especialmente en el contexto de los delitos cometidos mediante su uso.
La autonomía y el aprendizaje de los sistemas de IA los hacen susceptibles de ser utilizados en suplantaciones de identidad, ciberataques y en la creación de contenido falso.


