Las cifras oficiales de Petróleos Mexicanos y del IGAVIM registran mil 918 tomas clandestinas en Hidalgo de enero a septiembre y el dato coloca a la entidad en el primer lugar nacional entre 22 territorios evaluados.
La distribución del delito se extiende a 19 municipios y establece un patrón constante que no logra romper la intervención gubernamental.
El panorama se vuelve más complejo en regiones donde la ordeña se instaló como parte de la dinámica local, pues en el Valle de Tulancingo, autoridades federales reconocen dos perforaciones por día y relacionan esa frecuencia con estructuras internas que facilitan el traslado del carburante sustraído.
Cuautepec encabeza la lista municipal con 413 tomas, seguido por Nopala, Santiago Tulantepec y Singuilucan, zonas donde las redes dedicadas al huachicol sostienen operaciones continuas.
Las investigaciones federales también reflejan la dimensión del problema, pues de enero a junio, el Ministerio Público abrió 356 carpetas por robo de combustible, cifra que coloca a Hidalgo en el cuarto lugar nacional en indagatorias por este delito.
Estos números contrastan con los compromisos oficiales que buscan mostrar avances en operativos y vigilancia.
Los reportes más recientes documentan aseguramientos y abandonos de unidades con carburante sustraído y al cierre de noviembre, autoridades encontraron un centro clandestino con más de 160 mil litros.


