La búsqueda de vínculos emocionales está marcando el consumo entre la generación Z y los millennials, donde siete de cada 10 personas afirman que su lealtad hacia una marca depende del lazo afectivo que establecen con ella.
De acuerdo con el Bacardi Cocktail Trends Report 2026, ocho de cada diez consumidores consideran que la tecnología hizo menos personales las interacciones sociales. Esa percepción impulsa la creación de bares con dinámicas screen-free, entretenimiento analógico y experiencias compartidas que recuperan la conversación cara a cara.
Desde la barra, el reporte concluye que la Gen Z no es una generación anti-alcohol, sino un público que exige más a cada copa: más historia detrás del trago, más congruencia visual, más cuidado del cuerpo y mayor respeto por su tiempo personal.


