A 41 años de la tragedia que cobró la vida de cientos de personas y arrasó con parte de la comunidad, la memoria de la explosión en San Juan Ixhuatepec continúa viva entre los habitantes de Tlalnepantla.
El recuerdo permanece no solo por el devastador impacto humano, sino también porque marcó un giro irreversible en la historia de San Juanico.
La madrugada del 19 de noviembre de 1984, minutos antes de las seis, una fuga masiva de gas LP en la planta de Petróleos Mexicanos (PEMEX) desató una de las peores catástrofes industriales del país.
La ruptura de una válvula permitió la expansión de una nube pesada e invisible que se deslizó entre los tanques de almacenamiento y alcanzó las viviendas cercanas, donde la mayoría de los vecinos aún dormía.
Al entrar en contacto con una llama abierta de seguridad, la nube estalló y generó una cadena de explosiones que iluminó el cielo y sacudió el Valle de México.


