La influencia de Japón en el arte occidental durante el siglo XIX marcó el surgimiento de una estética revolucionaria. Vincent van Gogh se convirtió en una de las figuras clave de este fenómeno, conocido como “japonismo”.
A través del estudio y la apropiación de técnicas orientales, Van Gogh renovó su visión del mundo y aportó elementos innovadores a la pintura europea. Asimismo, la fascinación del artista transformó para siempre su propia obra y contribuyó al nacimiento de nuevas formas de expresión en Europa.


