Nepotismo descarado: Bibiana Rodríguez Montes impone a su hermana sin experiencia en temas clave de becas
Una vez más, el descaro en la administración pública sale a relucir. En lo que debió ser una reunión clave para definir la sede y logística de la próxima entrega de becas y programas sociales, la protagonista no fue la persona idónea ni la titular responsable del área, sino Cecilia Rodríguez Montes, hermana de Bibiana Rodríguez Montes, quien asumió funciones sin preparación, sin conocimiento y sin legitimidad.
Todo esto bajo la sombra de una estrategia ya conocida: el control absoluto de los recursos públicos para favorecer intereses personales. Pese a que el nuevo director de programas sociales, Santiago, y la coordinadora operativa —quien en los hechos es quien constantemente salva el barco—, debieron encabezar estos trabajos, fueron desplazados por decisiones unilaterales.
Bibiana, actual funcionaria con historial polémico, impuso a su hermana Cecilia, una persona sin experiencia en gestión de programas ni conocimiento técnico, como nueva cara de la operación. En la práctica, le ha encomendado el manejo de becas y demás apoyos sociales, mientras utiliza al director Santiago como simple asistente logístico, reduciendo su papel a cargar cajas y tomar notas.
Este tipo de prácticas evidencian el nepotismo descarado y la manipulación de programas sociales que deberían ser manejados con profesionalismo, sensibilidad y transparencia.
Pero lo más alarmante no es solo el abuso, sino el silencio cómplice del presidente municipal, Roberto Cabrera Valencia, quien ha sido totalmente omiso ante estas irregularidades. Su inacción lo convierte en encubridor de una red de favoritismos familiares que atenta contra los principios más básicos de la administración pública.
No es un secreto que los programas sociales suelen ser utilizados como herramientas de clientelismo político o como moneda de cambio dentro de los círculos de poder, pero lo que ocurre en San Juan del Río rebasa todo límite ético. La ciudadanía merece saber que los apoyos que pagan con sus impuestos están siendo manejados por una red familiar, sin perfiles adecuados ni rendición de cuentas.
Mientras quienes realmente hacen el trabajo son relegados, el presidente Roberto Cabrera prefiere mirar hacia otro lado, dejando que el nepotismo y el abuso de poder avancen sin freno en su administración


