Autoridades locales y federales localizaron una toma clandestina de combustible en una zona cerril de San Juan del Río, Querétaro, cerca del Fraccionamiento Loma Alta. El hallazgo se reportó tras un aviso al sistema de emergencias C4, que alertó sobre actividades sospechosas en el área.
Elementos de Seguridad Pública realizaron un recorrido a pie por el lugar, donde encontraron varios bidones vacíos y una manguera de aproximadamente 200 metros de largo. Estos objetos sugieren que se estaba extrayendo combustible de manera ilegal de un ducto de Pemex.
En coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, las autoridades procedieron a destruir la manguera para evitar su uso posterior. Los bidones abandonados fueron asegurados por los agentes municipales, quienes resguardaron la zona para prevenir riesgos.
El sitio, ubicado en una zona despoblada, no representó un peligro inmediato para la población. Sin embargo, este descubrimiento pone en evidencia la persistencia del robo de combustible en la región, un problema que parece lejos de ser controlado.
San Juan del Río ha sido señalado en múltiples ocasiones como un punto crítico para el huachicoleo. En lo que va del año, se han detectado varias tomas clandestinas en el municipio, lo que refleja la magnitud del problema.
A pesar de los operativos de vigilancia, las autoridades no reportaron detenciones en este caso. La Fiscalía General de la República ya abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.
Este incidente se suma a una larga lista de eventos similares en Querétaro, donde el robo de hidrocarburos continúa siendo una amenaza constante. La falta de resultados concretos para frenar estas actividades delictivas genera preocupación entre la población.
La colaboración entre autoridades locales, la Guardia Nacional y el personal de Pemex fue clave para atender el reporte. Sin embargo, la recurrencia de estos hallazgos pone en duda la efectividad de las estrategias de seguridad en la región.
El combate al huachicoleo requiere medidas más contundentes para proteger los ductos y evitar riesgos para las comunidades cercanas. Mientras tanto, San Juan del Río sigue siendo un foco rojo en esta problemática que afecta a todo el país.


