Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizan trabajos de exploración arqueológica en el Ejido de Pueblo Nuevo, Hidalgo, entre los límites de Tula y Atotonilco, específicamente en la zona donde pasa el trazo del tren México-Querétaro.
Los arqueólogos, comisionados desde la Ciudad de México, intervienen en el área por donde cruzará el medio de transporte, luego del hallazgo de vestigios que apuntan a un asentamiento del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), vinculado con la cultura mexica.
Durante las excavaciones se han identificado restos de cimentaciones, fragmentos de cerámica y figurillas, además de indicios de una ocupación aún más antigua, correspondiente al periodo Clásico (200-900 d.C.). Estas últimas evidencias estarían asociadas a la cultura zapoteca, que presuntamente explotó bancos de caliza en la región para la producción de cal destinada a la metrópoli de Teotihuacan.
Los hallazgos refuerzan la relevancia histórica de la zona, considerada estratégica desde hace más de mil 500 años para la extracción y procesamiento de materiales pétreos.


